La digitalización ayuda a poner al alumno en el centro del sector educativo:

Uno de los informes que lo deja de manifiesto se llama la revolución digital es el “Digital Vortex: How Digital Disruption is Redefining Industries” de Cisco y IMD publicado hace un par de años.

El informe explica como 4 de cada 10 empresas empezará a hacer cambios a causa de esta revolución y va a llegar de forma escalonada según el tipo de industria hasta el 2020. En este se comenta, que va a depender principalmente de dos factores: la velocidad al cambio y la gente involucrada (stakeholders).

¡Agárrense que vienen curvas! En el vértice (ver gráfico adjunto) o tsunami de la digitalización las olas están empezando a llegar al sector de la educación superior y para tener ventaja competitiva habrá que sacar la tabla de surf con mucha parafina aplicada. De hecho en el vértice publicado llega la revolución en el sector educativo en el sexto lugar dentro de las industrias.

Además de los cambios que se darán de forma transversal en todas estas industrias, y concretamente, en el sector educativo, se pueden nombrar aspectos que ayudarán a la transformación en este sector:

– Revolución aceptada por la dirección, administración, profesores y alumnos, con un aspecto de desaprendizaje de modelos anteriores de educación para irse hacia nuevos estilos, y de ahí el apoyo de la digitalización. También implicará un cambio en la estructura, organización y cultura del ecosistema educativo.

– Social CRM nos permite atraer a alumnos según sus intereses con herramientas de bases de datos internas y externas, como Facebook. Esto permitirá mantener una calidad para el centro de estudios y alumno, y este último sentirá que se le ofrezca aquello que puede darle valor y potenciarlo.

Esto nos permitirá dejar de lado el sistema de CRM actual en el que entre un 80%-85% de los alumnos potenciales entran por tráfico web, y son gestionados como leads en una empresa privada con herramientas como SalesForce o Dynamics, que no tienen en cuenta el sector de la educación y los intereses específicos de cada candidato a día de hoy. Por ejemplo, para que se entienda el Social CRM nos permitiría ver los intereses igual o más que Google Analytics.

En los entornos virtuales de aprendizaje, ofrecer un itinerario que se adecue al estudiante y que lo pone en el centro con plataformas educativas que le permitan explorar más allá de lo que él o ella se espera. Que en estas se pueda compartir innovación, preguntar, confrontar conocimientos aunque sean de disciplinas diferentes.

Todo ello se realizará entre la comunidad conectada de forma ágil y flexible. Además, los datos recogidos nos permitirán detectar patrones de comportamiento, es decir si dentro de la personalización, se escogen más un tipo de itinerarios y materias que otros, sus motivos y qué tipo de salidas profesionales conllevan a la larga esos estudios personalizados, realizando pues segmentaciones que servirán para inspirar las comunicaciones internas y externas del centro educativo.

Por parte del centro se puede medir la reputación y saber qué se dice de la marca institucional corporativa en la red, in-sights (forma de sentir o pensar de los alumnos), puntos fuertes o qué es lo que gusta de las materias, proyectos e investigaciones de alumnos/profesores, cuáles son los más comentados en las plataformas internas, redes externas e Internet.

Para todo ello se tiene que realizar un escaneo con herramientas social listening y luego trabajarlo de forma integrada. De nuevo, esto ayudará a generar contenidos atrayentes para la comunidad estudiantes y también para las redes de antiguos alumnos.

También se seguirá apostando por los MOOCs (Massive Online Open Courses), webinars, apps de aprendizaje interactivas, sesiones informativas online, que ayudan a entender la educación como un valor continuado y no sólo puntual en nuestros recorridos profesionales y personales.

Todos estos aspectos de transformación digital no quitan peso a la educación presencial, se trata de que la ensalcen hasta su máximo escalón. Para ello hace falta inversión y tiempo para finalmente generar un impacto en el sector de la educación que beneficie los alumnos y la sociedad en todas las disciplinas. La educación devendrá interactiva, colaborativa y continuada.

 

Noelia Martinez Huerga

Máster en Marketing Directo y Digital, UPF BSM. 

 

 

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